Las fuerzas de la naturaleza Se desatan en telenovelas

La reciente tragedia de Haití nos recuerda que en América Latina vivimos a merced de las fueras telúricas. Sin embargo, pocas telenovelas suelen representar nuestra realidad de terremotos, volcanes y huracanes. Una de esas fue Corazón Salvaje en sus muchas reencarnaciones. ¿Cuáles más?

 En Pasión, vimos como un terremoto asolaba la villa colonial donde vivía Camila (Susana González) la heroína de esta historia de piratas. Gracias al sismo quedaba muy mal, Don Justo (RaymundoCapetillo), padre de Camila y casi perdían el molino.  En El Vuelo Del Águila, un terremoto sacudía Oaxaca en la infancia de Don Porfirio Díaz, protagonista de esta telenovela biográfica. Y en Toda Una Vida, un fuerte temblor asustaba a la Ciudad De México en vísperas de la entrada de Francisco Madero a la capital, precisamente a reemplazar a Don Porfirio.

Este último sismo, servía para que la protagonista, la cupletista Alejandra Pastora (Ofelia Medina), aferrada un umbral, sitio obligatorio para protegerse de un terremoto, le gritara a su madre que el temblor auguraba los grandes cambios que llegarían a México. Sin embargo estos son ejemplos aislados de inclusiones de desastres naturales en las telenovelas.

La telenovela más emblemática en lo que concierne a catástrofes naturales es Corazón Salvaje. Cuando Caridad Bravo Addams la escribe en forma de libro la sitúa en un entorno geográfico reconocible, la ciudad de Fort de France en la isla de Martinica, a comienzos del Siglo XIX.

Así la autora puede aprovechar uno de los desastres naturales más espantosos del mundo moderno, la erupción del Volcán Pelee en 1903. Inclusive, la historia presenta elementos metafóricos tales como la furia y rencor social que existen en Juan Del Diablo y su pasión desbocada por las Hermanas De Molnar, que se comparan a la fuerza telúrica de la montaña.

Cuando Corazón Salvaje es llevada al cine, con Angélica Maria y Julio Alemán como protagonistas, la acción se traslada a Puerto Rico y la tragedia que soluciona todos los problemas se vuelve un simple vendaval. Muchos entonces ignorarían que Juan Del Diablo originalmente hablaba frances, sino fuese por Don Ernesto Alonso, tan amante de lo histórico y tan respetuoso de los guiones originales. Sus dos versiones de Corazón Salvaje, hechas en 1966 y 1977 respectivamente, conservan el entorno original caribeño y la hecatombe volcánica que asegura la felicidad conyugal de Mónica y Juan, y la reconciliación del pirata con su hermano Renato.